Copias, copias y copias… pero con conocimiento y compartidas

Es un poco larga esta entrada, y uno ya empieza a estar senil y sentimental, pero os puedo asegurar que es un tema informático muy importante.

Hace un mes fallecía uno de eses amigos que se tienen y que se conocen por internet, sea por chat, messenger, facebook, twitter,… Era la típica amistad que piensas que si fuera de tu ciudad (vivía en una de esas ciudades dormitorio de Madrid, nunca me acordaré de su nombre por más que lo intente) el 90% de tus anécdotas estarían ligadas a él. Una gran persona al que echaré mucho de menos.

Nuestra amistad comenzó jugando al Diablo, ese mítico juego, y junto otros piraos decidimos formar un clan para para que no nos zurraran… de uno en uno, sino a todos juntos, pero lo pasábamos bien. Crecimos, nos conocimos en persona en el también mítico Simo, y por malas jugadas de la vida como decía su padre, terminó estudiando Empresariales. Como afortunadamente (él era el primero en remarcarlo) su padre tenía una pequeña empresa de diseño, empezó a trabajar en ella y en los últimos años era el jefe, ya que su padre se había prejubilado.

Eso nos llevó a seguir en contacto, porque aunque sus conocimientos de informática eran notables, siempre me necesitaba para alguna configuración extraña, estar al día o simplemente el consejo de un profesional, por lo que terminé llevándole el tema de informática vía correos, mensajes, llamadas,…

Y aquí comienza el meollo. No se fiaba de nadie más debido a una mala experiencia. Curiosamente tenía un vecino que “controlaba” y había montado una empresa (unas cuantas antes con el mismo resultado, mejor dicho) gracias a su papá (un humilde constructor cuyo nombre ha salido en alguna trama de corrupción) de informática. En su web, si la leías, pensabas que no sabías porqué cojo*** el tipo no estaba trabajando para la nasa, o para microsoft o apple. Hacía de todo, conocía todos los lenguajes de programación, hacía webs con sql, ponía redes inalámbricas, aplicaciones java para móviles, diseño gráfico (había hecho los planos en autocad de varios proyectos de la empresa de su papi),… la repera. Veías tu último curriculum y parecía la carta de la tasca de enfrente (bravas y ensaladilla) y el de él era la carta de un chino: extensa y no entendías la mitad (¿a que a muchos os suena? Hoy en día hay mucho “enterado”, pero tiene su recompensa cuando lo ves caer con algo tan simple que es imposible con un curriculum tan amplio ;-)). Por ser vecino, le dieron la responsabilidad de las copias de seguridad de la empresa y llevar el mantenimiento.

Cuando se dieron cuenta, el tipo aparecía para cobrar, hacía una copia de seguridad, hacía un defrag al pc del jefe, lo dejaba actualizando y hasta el mes que viene. Cuando mi colega se puso al frente de la compañía, le exigió copias por semana, una externa y que se la llevara él y mantenimiento semanal ya que en ordenadores que se usan para diseñar, se crean temporales enormes, movimiento continuo de archivos,… El genio, lo hizo a regañadientes y empezó a a ponerle contraseña a las copias como era normal (tema protección de datos), el problema es que no decía cuál usaba, y por culpa de un apagón eléctrico, tuvieron que echar mano de una de las copias… Sí, adivináis el resultado. No se acordaba de la contraseña que le había puesto, la copia externa no aparecía e intentando recuperar una copia le trincó un pc con todos los programas de diseño originales formateándolo y aunque tuviese los cd’s y claves originales, la configuración del autocad, 3d studio, photoshop, corel, freehand, fuentes,… se perdió, y eso los que os dedicáis al diseño sabéis el tiempo que lleva. Mientras duraba este formateo le prometió que trabajaría gratis para él y de paso le diseñaba la nueva web in situ para que viera sus progresos… Los vio y al día siguiente estaba en la calle: ni sabía diseñar en 2d ni 3d (espero que no hiciera ningún edificio, sino alarma social ya), ni programar decentemente en ningún lenguaje, ni conocimientos de ftp para subir la web al espacio de mi colega, ni desencriptar una copia de seguridad, ni nada de nada. Ahora tiene un pub y pincha, su “nueva” gran pasión, y en su web promociona que el periódico local lo tilda como el nuevo guetta (jeta diría yo).

El caso es que tras su fallecimiento, sigo en contacto con su padre y el ahora nuevo jefe, un chico muy majo que ya trabajaba allí, y se dieron cuenta al realizar un trabajo, que no tenían los archivos necesarios del trabajo anterior y me pidieron si había forma de sacarlo sin conocer la clave. Como intento de último homenaje a mi compañero, le dije que sí y que me enviara los archivos. Comencé a desencriptarlos en Agosto con un “brute force” y terminé en septiembre, en mis vacaciones. No sabéis cuando desencriptó la contraseña cómo me sentí de mal; tener que decirle al padre de tu colega que la contraseña es “melapelatuempresa.com” fue un mal trago. Afortunadamente, se lo tomó a coña recordando que nunca tubo muchas luces y que había sido un error suyo el contratar a un genio tan grande para una empresa tan pequeña (qué arte tiene, ya sé a quién saliste, querido Alberto).

Ahora mismo tienen un disco nas con 4 discos en espejo, centralizando todos los trabajos, se hacen copias todas las semanas en otro igual, y una externa semanal también en un disco que lo traen una vez a la semana, todo consultado y supervisado por mi; y con mi bendición, han encontrado a un buen informático (ya ha demostrado que sabe en varios apuros) y espero que su empresa siga adelante mucho mucho tiempo.

La moraleja es que no te fíes de nadie que sabe muchísimo y no está contrastado su conocimiento (yo sé cambiarle el aceite al coche pero no tengo los huevos de ir diciendo que sé más que cualquier mecánico, y si fuera tan bueno estaría de mecánico en un equipo de la fórmula 1), haz copias en varios sitios y pon en conocimiento al resto, y usa una contraseña que la sepan un par de personas (o anótalo en una agenda con el resto de contraseñas de correos, webs,…) y que no sea simple, pero tampoco retorcida, y mucho menos dañina como la del dj-genio. Todos tenemos nuestras limitaciones, y a ciertas edades es bueno conocerlas y darlas a conocer. La capacidad de adaptarse no es lo mismo que la capacidad de aprendizaje.

Y ahora después de este tostón, me voy a las mazmorras a darle cera a Diablo y compañía con mi fiel paladín Vanrac Dagon… Va por ti, Alberto.

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